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Cartell "AIXAFEM EL FEIXISME"

8,26 €
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85 años después de la edición del icónico cartel Aixafam el fascisme, editado por el Comisariado de Propaganda de la Generalitat, la Fundación Reeixida se ha ocupado de hacer una reedición de alta calidad, contando con la reproducción y postproducción ( con la pertinente restauración digital del original) por parte del fotógrafo Jordi Borràs. Medidas del cartel 70 x 50 cm.

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La trayectoria de Pere Català y Pic (Valls, 1889 – Barcelona, ​​1971), uno de los exponentes más importantes de la fotografía catalana, permite explicar la cotidianidad del oficio y al mismo tiempo seguir de primera mano la historia de Cataluña desde la perspectiva de un intelectual, de un self-made man. Català Pic es conocido sobre todo como fotógrafo y como autor del famoso cartel «Aplastamos el fascismo», pero también trabajó en un banco, fue aprendiz, pintor y retratista, padre, activista de la patria pequeña, fototécnico publicitario, articulista y profesor del Seminario de Publicidad, creador del Comisariado de Propaganda y jefe de ediciones, literato sin publicaciones, fotógrafo industrial y artístico, calçotaire, alguerista, sardanista, viajero incansable y, sobre todo, amigo de los amigos. Además, es el padre de una estirpe de fotógrafos de renombre: Francesc Català-Roca y Pere Català i Roca.

Tras la presentación de la biografía del fotógrafo «Pere Català y Pic: fotografía, publicidad, vanguardia y literatura, 1889-1971», editado por Rafael Dalmau, ahora tiene lugar esta exposición retrospectiva con 35 cuadros representativos de los distintos momentos de su producción entre 1915 y 1960: «1915-1932. Hace falta retratista, en Valls»; «1932-1939. La República y la Guerra, en Barcelona» y «1939-1971. Postguerra, industrialización, literatura». De estos momentos se hace especial énfasis en sus ideas sobre patrimonio, modernidad, vanguardia, publicidad y fotomontaje.

«1915-1932. Hace falta retratista»

Pere Català y Pic nació en 1889 en Valls; por la muerte de su padre, la madre se traslada a Barcelona y abre una casa de hospedaje. El hijo tuvo que dejar sus estudios con doce años y empezó a trabajar en el Banco Hispano Americano en 1902. Luchando en el CADCI por la jornada intensiva, en un viaje a Roma encuentra su pasión y se hace retratista en Valls. Hace retratos y fotografías de monumentos para la Mancomunidad de Cataluña y con un grupo de amigos consigue cambiar radicalmente la ciudad con la creación de la agrupación Amics de les Belles Coses que lucha por la modernización cultural, social y económica: quiere nuevos trenes , un campo de aviación, mejor transporte, más turismo, más apertura. Por último, la política llama a su puerta y se compromete con el progreso que representaba la República, pero no se presenta como candidato; quiere irse.

«1932-1939. La República y la Guerra»

Con la República se desplaza a Barcelona en busca de la modernidad, la psicología, la publicidad y la fotografía, una mezcla extraña que en esa época le convierte en vanguardista. Conoce mundo, viaja y crea, hace anuncios para los clientes más importantes, introduce la fotografía en la publicidad, populariza los fotomontajes, y destaca como profesor de psicología publicitaria. Escribe un libro sobre su investigación en este campo, producto de sus clases y de los estudios experimentales, que queda inédito.

Durante la guerra concibe con Jaume Miravitlles el Comisariado de Propaganda y hace uno de los carteles de guerra más famosos: «Aplastamos al fascismo». Como jefe de Ediciones tiene contactos con todos los intelectuales, publica la reconocida revista Nueva Iberia y más de doscientos libros, revistas, aucas y panfletos en cuatro lenguas. Llegan los bombardeos, el hambre, el exilio y la muerte.

«1939-1971. Postguerra, reindustrialización y literatura»

Escondido en su casa y ahogado por el fin de un proyecto, Pere Català Pic vive la primera posguerra escribiendo una literatura que nos ayuda mucho a entender su vida. Retoma el trabajo poco a poco cuando los miedos a las represalias amainan, va recuperando la alegría, hay que seguir trabajando, debe mantener a toda la familia. Recupera la empresa familiar P.I.C. (Publicidad Ilustrada Català) y con la ayuda de sus hijos, Francesc Català-Roca, Pere Català i Roca y Maria Àurea Català i Roca, va saliendo adelante. Los amigos exiliados vuelven a llenar, poco a poco, las peñas literarias. La Feria de Muestras y la economía franquista de los años cincuenta le permiten pagar las deudas y rehacer su vida.

Sin embargo, la cultura catalana no tiene suficiente fuerza, el franquismo la ahoga y los catalanistas se pelean entre ellos; no hay sitio para un heterodoxo, para un escritor que no lo parece o que lo intenta demasiado tarde, cuando la vida le deja tiempo. En 1952 comienza su último gran proyecto, traer de París la fotografía color a Barcelona como una actividad rentable económicamente; no sale adelante y la modernidad esta vez le juega una mala pasada. Seguirá haciendo, firme en la actitud con la que vive toda la vida: trabajar, trabajar, trabajar y volver a empezar tantas veces como sea necesario. Muere unos meses antes de cumplir 82 años, el 13 de julio de 1971.

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